miércoles, 16 de mayo de 2012

Grecia en el abismo. Y España a un paso


Grecia, en tres años ha cambiado de gobierno dos veces –está a punto de la tercera—, y ha empobrecido de forma alarmante.
La derecha griega, con Karamanlis al frente, engaño en las cuentas. Los socialistas, con Papandreu a la cabeza, la hundieron en un déficit tremendo. Papademos, de perfil técnico, cumplió las órdenes de Los Mercados sin pestañear. Hoy, los resultados de las elecciones de hace pocos días, dejan a Grecia sin gobierno, al no haber posibilidad de pactar. Los dos grandes partidos no tienen mayoría para gobernar, y los otros, que están en desacuerdo con Europa, no pueden pactar al ser de ideologías muy heterogéneas.
La gobernabilidad está bajo mínimos en Grecia, y se están convocando nuevas elecciones, cuyos resultados no garantizan, vistas las circunstancias, que pueda haber un gobierno estable en junio.
La desgraciada historia de Grecia de los últimos años ha sido tremenda. Han bajado sustancialmente las pensiones y los salarios públicos. Han aumentado los impuestos. Han despedido a 16.000 funcionarios. Han quebrado miles de empresas. Han reducido drásticamente las partidas presupuestarias de Sanidad y Educación. Todo para encontrarse de nuevo ante la encrucijada.
Estas medidas que han convertido a Grecia en un país calificado como basura por las agencias de rating, no le salvan de la quiebra. A pesar de todos los sacrificios que han sufrido --como ocurre en España-- los más débiles, Grecia cuenta con un mes y medio para pagar sus deudas, si no lo hiciera se produciría la quiebra del país.
La situación penosa a la que se ha llegado no ha servido para nada. Los griegos son cada vez más pobres y siguen con la espada de Damocles sobre sus cabezas.
Europa ya ha asumido que Grecia puede salir de Europa y volver con su moneda antigua, el dracma. Todo menos ayudar a que salga del atolladero. Merkel y Los Mercados no están dispuestos a ayudar a Grecia. Y parece que la dejarán morir.
Grecia se despeña en el abismo y Europa la contempla pidiéndole que siga soltando lastre. Lastre que ya no tiene, que la está ahogando, que desde hace dos años la ha sumido en la pobreza y la indignidad.
¿Para qué han servido todos los sacrificios hechos? Si se pretende que Grecia quiebre y salga de la Unión, ¿por qué no haberlo hecho antes de que se encontrara en esta situación de miseria?
Los Mercados y Merkel no sólo son insaciables, no sólo no están dispuestos a ayudar a las economías que sufren, además son crueles. Las estrujan, les sacan el jugo y cuando ya no tienen que aportar, las abandonan a su suerte. Y, encima, la declaran culpable. La desfachatez de esta gente no tiene límites.
Y nunca mejor, conviene ver el ejemplo de Grecia en el espejo de España, y acordarse de aquello de “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar”.
No esperemos que el olmo de peras. La Unión Europea es una organización de mercachifles, preocupados por el dinero de los grandes y sin sentimientos. La política la juegan los poderosos y los demás o siguen sus mandatos o mueren en el intento.
Zapatero lo hizo mal. Rajoy en estos casi cinco meses ha sido un desastre. Ahí están las pruebas que tanto utilizaban ellos para llamar inútil a gobierno Zapatero: la prima de riesgo ha llegado ayer a más de 500 puntos, un récord sin precedentes, y la bolsa se ha quedado a niveles de 2003.
El iluso de Rajoy creía que Los Mercados se le iban a rendir. Y ahí le vemos rendido y pidiendo clemencia, por boca de su ministro de economía, después de haber estado esclavizado desde que llegó a presidente.
Desgraciadamente, seguimos los pasos de Grecia. Paul Krugman, Nobel de economía, aventura la salida de Grecia de Europa –cosa probable— y un posible corralito en España. Krugman no es ningún tonto, es posible que exagere, pero esa reflexión nos ha de hacer ver la gravedad de la cuestión.
Países pigs
¿No será mejor no seguir el sendero que Los Mercados nos están imponiendo? ¿Por qué no amenazarles con salir de Europa para obtener la ayuda necesaria ya? Si Grecia sale de la UE puede hacer mucho daño, pero la magnitud de España podría hacer que si le ocurre a nuestro país, el terremoto en Europa fuera de alcances imprevisibles. Desde luego, si también le sucediera a Italia sería el fin de Europa.
Hay que jugar fuerte. Claro que decirle eso a Mariano ‘el débil’ es inútil. No podemos seguir así, esperando nuevos mandatos de Los Mercados y siguiendo imponiendo medidas miserables contra la ciudadanía que al final no arreglan nada. Es el momento de jugar nuestra carta, antes de que ya no tengamos ni fuerza para pedir clemencia. Que el caso de Grecia nos sirva de ejemplo.
La única forma de que entiendan, estos elementos subversivos que nos atacan, los problemas es viendo que se enfrentan a un país que está unido en el desprecio a Los Mercados, que quiere una Unión Europea para los ciudadanos, y que si se le aplasta, las consecuencias se pueden volver contra ellos. Aún estamos a tiempo.
Nos amenazan, pues, amenacémosles. ¿Qué podemos perder? Tenemos que forzar que Merkel cambie de idea y que el Banco Central Europeo inyecte dinero y se deje de historias. Sólo si ven determinación y se actúa con firmeza, y verdaderamente se ven amenazados, tendrán que cambiar de actitud. Si no. nos pasará lo de Grecia, que después de dar todo, terminaremos en la puta calle.
Salud y República

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