lunes, 30 de mayo de 2011

Experimentos con humanos (por Jose Steinsleger, 1ª parte)


EXPERIMENTO LLAMADO "DE LA SÍFILIS", REALIZADO EN GUATEMALA POR MÉDICOS DE EEUUealizado por EEUU.

José Steinsleger
La Jornada

Las investigaciones en el campo de la medicina y las ciencias naturales, el ímpetu “civilizador” del colonialismo y el éxito literario de “Frankenstein, o el moderno Prometeo” (Mary Shelley, 1818), llevó a los pensadores europeos del siglo XIX a debatir sobre un tema algo complicado: ¿es posible “mejorar” a los seres humanos?

Curiosamente, una de las fuentes de inspiración de “Frankenstein” fue Erasmus Darwin (1731-1802), abuelo de Charles, a quien el vulgo veía como un tipo capaz de devolver la vida a los muertos cuando experimentaba con electricidad.

Frankenstein cautivó la imaginación de generaciones, convirtiéndose con los años en alegoría de las perversiones científicas para experimentar con seres humanos. Sólo faltaba vencer los remilgos éticos de una burguesía muy pagada de sí misma. Los cuatro tomos del “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas” (J.A.Gobineau, 1853-55), contribuyeron a superar los complejos de culpa.

Pocos años después, tras el impacto de “El origen de las especies” (Charles Darwin, 1859), brotaron nuevas herramientas teóricas para justificar el racismo. Prescindiendo del rol del azar en la ciencia, el zoólogo Ernst Haeckel (1834-1919) divulgó en Alemania la obra de Darwin, sentando cátedra acerca de las “razas primitivas” que, a su juicio, estaban …más cerca de los monos que de los europeos”.


LAS TEORIAS DE DARWIN FUERON MANIPULADAS PARA JUSTIFICAR LO INJUSTIFICABLE

Emplazado por las insólitas repercusiones de su obra, Darwin sostuvo que la ciencia no responde a ninguna agenda política, moral o religiosa:la evolución -dijo- carece de finalidad, y es absurdo calificar a un animal superior a otro”. En cuanto a la muletilla divulgada por Haeckel, preguntaba: ¿en qué momento afirmé que “el hombre desciende del mono”?

Naturalmente, Darwin creía que si se ayuda a las especies débiles a sobrevivir y procrear,se podrían perder los beneficios de la selección natural…”. Pero simultáneamente advertía que negar tal ayuda a los seres humanos ponía en peligro el instinto de solidaridad, “…la parte más noble de nuestra naturaleza”.

Fue en vano. Un primo suyo, el erudito inglés Francis Galton (1822-1911) inventó el término “eugenesia”, inspirado en lecturas torcidas de la teoría de Darwin. A juicio de Galton, la eugenesia (de bien nacido, buena reproducción) “…posibilitaría la reducción del nacimiento de los ineptos, débiles y enfermos”, y la “mejora de la raza” mediante el fomento de la productividad de “los más aptos y sanos” (El genio hereditario, 1867). En 1906, Galton fundó en Londres la Eugenics Education Society, mientras en Alabama nacía la “Escuela superior de la civilización para ennoblecer a la raza negra”.

Otro sabihondo inglés, el positivista Herbert Spencer (1820-1903) planteó que nada interfiere en las “leyes naturales”. Spencer inventó la expresión “darwinismo social”, que le venía como anillo al dedo al imperialismo y a la idea de “libre mercado”: los hombres son desiguales desde su origen, y los débiles quedan sometidos siempre al dominio de los más fuertes.

En América Latina, el “darwinismo social” animó el pensamiento de los gobernantes que dieron forma y sustento ideológico a los nacientes Estados nacionales. En “Conflicto y armonías de las razas en América“, Domingo F. Sarmiento (1811-1888) ponderó la barbarie liberal para justificar el exterminio de los pueblos indígenas, en tanto el influyente socialista argentino José Ingenieros (1877-1925), llegó a decir en relación con su país: “…Chile carece de extensión y de fecundidad. Al Brasil le faltan el clima y la raza. La Argentina reúne las cuatro: territorio vasto, tierra fecunda, clima templado, raza blanca”.

El libro del alemán Wilhelm Schallmeyer (1857-1919), “Herencia y selección en la historia de los pueblos” (1903), fue la Biblia del grupo de eugenistas que en Berlín organizaron la sociedad para la “Higiene Racial” (1903), término acuñado por el físico austríaco Alfred Ploetz (1860-1940), autor de La eficiencia de nuestra raza y la protección de los más débiles” (1895).

Los primeros experimentos médicos con humanos tuvieron lugar en Namibia, colonia alemana de Africa occidental. Allí, el secretario de la oficina colonial del Reich, Bernard Dernburg (1865-1937), banquero, político liberal y miembro de una influyente organización judía, concibió un sistema para liberar al negro de sus…defectos físicos… y de este modo su espíritu se abrirá a la influencia beneficiosa de la naturaleza superior”.


CIUDADANOS JUDÍOS FUERON UTILIZADOS POR LOS NAZIS

En 1913, el antropólogo Eugen Fischer (1874-1967), publicó el estudio “Los bastardos de Rehoboth” (comunidad de Namibia), donde intentó demostrar “el predominio de una raza prehistórica en tiempos históricos”. Gran amigo del filósofo Martin Heidegeer, Fischer fue uno de los responsables del exterminio de judíos y enfermos mentales durante la Segunda Guerra Mundial.

En poco más de medio siglo, las fantasías del doctor Frankenstein echaron raíces profundas en los estamentos científicos, políticos y económicos de la cultura occidental. El menú “científico” para experimentar a escala individual o en masa con seres humanos, quedó listo: biologismo, racismo, higiene racial, eugenesia y darwinismo social.

http://tenacarlos.wordpress.com/2011/05/29/experimentos-con-humanos-por-jose-steinsleger-1%c2%aa-parte/

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